domingo, 11 de julio de 2010

Paranolla II

Cayó como la última gota de lluvia, chocó contra el charquito que las demás habían formado y despareció entre la multitud. Intenté atraparla, pero se deslizó rápido por mi mejilla y dijo que ya no quería que volviese a ocurrir.
No era la primera vez que pasaba pero sí la primera que una de ellas me hablaba. Una pena que solo fuesen esas palabras que yo misma pensaba mientras me miraba en el espejo.Ojalá me hubiese dicho algo aparte de lo obvio;porque no podía volver a ocurrir, en eso las dos estábamos de acuerdo.
Puse la típica música triste y de la típica forma que alguien se tumba en la cama cuando sufre, toda acurrucada, me quedé en silencio, y éste no me dijo nada... ni siquiera me ayudó a que yo me lo dijera.Lo sentí frío, ajeno a mis pensamientos, no dispuesto a darme lo que yo le pedí, esa respuesta que tanto me había preguntado:¿por qué no podía, por qué maldita fuera, no dejaba de quererte?
Intenté engañarlo, me erguí y puse una sonrisa, dije un NO bien alto.
Ya NO volveré a quererte, ya NO me importas, YA NO MÁS.
¿Y por qué no me arropó el silencio y me dijo algo?¿Por qué no se atenuó la música y se encendió una estrella? Por la misma razón que volvió a ocurrir.Otra lágrima apareció.
Atte.Rebeca

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